Ladrones irrumpen en la casa de la periodista Lydia Cacho en un ‘acto de represalia’.

Ladrones irrumpieron el domingo en la casa de la prominente periodista y activista de derechos humanos Lydia Cacho en Quintana Roo, robando equipos electrónicos y trabajo periodístico «altamente sensible».

La organización de defensa de la libertad de prensa Artículo 19 dijo en una declaración que los ladrones también mataron a uno de los perros de Cacho y envenenaron al otro.

Calificó el ataque a la casa del periodista en Puerto Morelos como «un acto de represalia» contra el trabajo de Cacho en defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión.

La directora regional del artículo 19, Ana Cristina Ruelas, dijo al diario El Universal que los responsables estaban tratando de infundir miedo a Cacho y a otros periodistas y defensores de derechos humanos en un contexto en el que el gobierno federal no ha intentado implementar políticas públicas que garanticen su protección.

Según el comunicado de la organización, dos personas no identificadas entraron a la casa de Cacho aproximadamente a las 6:30 p.m. del domingo después de cortar los cables de las cámaras de seguridad y desactivar un sistema de alarma.

Los ladrones robaron una grabadora de voz, tres cámaras, varias tarjetas de memoria, una computadora portátil y 10 discos duros que contenían información relacionada con casos de pedofilia.

«Afortunadamente, el periodista tiene copias de seguridad en el extranjero» de toda la información que fue robada, dijo el artículo 19.

Cacho es quizás más conocida por su libro The Demons of Eden (Los demonios del Edén) de 2005, que expuso una red de pedofilia en Cancún dirigida por el empresario Jean Succar Kuri, quien ha sido juzgado y condenado.

Ese mismo año, fue detenida arbitrariamente, torturada y amenazada de violación por la policía de Puebla, quienes supuestamente actuaban bajo las órdenes del entonces gobernador Mario Marín y Kamel Nacif, un empresario conocido como el rey de la mezclilla que estaba implicado en la red de pedofilia.

En abril se dictaron órdenes de detención contra esos dos hombres y otros dos. Sin embargo, Marín y Nacif siguen en libertad, y se cree que ambos viven en el extranjero.

Además del robo de información, los ladrones también entraron al dormitorio de Cacho, revisaron sus pertenencias personales y destruyeron objetos, incluyendo fotografías de la familia y su ropa interior, dijo el Artículo 19.

Los expertos en seguridad consultados por la periodista después de la entrada forzosa le aseguraron que «iban a por ella», pero afortunadamente, no estaba en casa», dijo el grupo.

Ruelas dijo a El Universal que había una «clara intención de repetir la agresión» a la que Cacho ha sido sometida por su trabajo como periodista.

«Es una forma de revictimización», dijo, y agregó que el delito ha sido denunciado ante la Procuraduría General de la República y que Cacho busca «una justicia exhaustiva, objetiva e imparcial».

Cacho escribió ayer en Twitter que por mucho que la gente intente intimidarla, no dejará de trabajar como periodista de investigación.

“. . . El miedo no colonizará mi espíritu. Soy periodista, feminista y defensora de los derechos humanos. . . A los que me amenazan, les digo: #Aquí nadie da justicia #La infancia primero.»

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