Los centros de investigación se enfrentan a recortes pero el consejo gasta millones en comidas gourmet

Las medidas de austeridad del gobierno no han impedido que los funcionarios de una agencia federal coman bien en el monedero público.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) pagó a una empresa de catering más de 15 millones de pesos (787.500 dólares) para proporcionar comidas gourmet al personal, incluso cuando sus centros de investigación científica se enfrentan a recortes presupuestarios que amenazan su capacidad para pagar gastos básicos.

Según un contrato publicado en un sitio web de transparencia del gobierno, Conacyt contrató a Pigudi Gastronómico para proporcionar desayunos y almuerzos diarios, principalmente orgánicos, bajos en grasa y azúcar, a 120 empleados en su oficina de la Ciudad de México del 22 de abril al 31 de diciembre.

Las comidas deben prepararse exclusivamente con «productos orgánicos de alta calidad y/o productos agroecológicos sin toxinas que se compran a los productores agrícolas de la región», dice el contrato.

Entre los ingredientes autorizados se encuentran carnes rojas de alta calidad; carne de cerdo orgánica (no servir más de una vez al mes); pescado, incluyendo salmón, pargo y lubina; pollo orgánico; arroz silvestre; vinagre de manzana orgánico; jugos 100% naturales; granos enteros orgánicos; tortillas hechas con maíz criollo; y café orgánico (hechas sólo con almendras o leche orgánica).

El contrato también especifica que la empresa contratada debe atender a los vegetarianos y a las personas alérgicas a los alimentos mediante el suministro de una gama de ensaladas y pan sin gluten, entre otras opciones.

El uso de alimentos enlatados en la preparación de comidas o productos que contengan jarabe de maíz con alto contenido de fructosa o glutamato monosódico está estrictamente prohibido.

Como parte del lucrativo acuerdo, Pigudi suministra personal de cocina, incluyendo un chef jefe, personal de servicio para servir las comidas y un nutricionista que diseña el menú para asegurar que sea equilibrado y saludable.

La empresa fue la única licitadora en un proceso de licitación pública, informó el diario El Universal, quien agregó que también proporcionó servicios de catering por valor de 25 millones de pesos al anterior gobierno federal.

Las revelaciones del extravagante gasto del consejo de ciencias en catering coinciden con la noticia de que los centros públicos de investigación están luchando por pagar gastos básicos como la electricidad como resultado de un recorte del 12% -o casi 3.000 millones de pesos (157,5 millones de dólares)- en el presupuesto de Conacyt.

La directora María Elena Álvarez-Buylla ha prometido que Conacyt «hará más con menos», pero hay pruebas que sugieren que el resultado es poco probable.

El financiamiento de Conacyt a una serie de organizaciones públicas, incluyendo la Academia Mexicana de Ciencias y la Sociedad Mexicana de Matemáticas, ha sido recortado o diferido, y 27 centros públicos de investigación bajo los auspicios del Consejo Científico están implementando sus propias medidas de austeridad forzosa en respuesta a los recortes.

A partir de hoy, un centro de tecnología en Jalisco impondrá una estricta hora de cierre a las 5:00 p.m. para los investigadores y prohibirá el uso de acondicionadores de aire entre una serie de medidas destinadas a reducir los costos de electricidad.

Otro centro de investigación de Conacyt en Ensenada, Baja California, dice que el mantenimiento de la red de monitoreo de terremotos del noreste en Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y Nayarit está en riesgo debido a los recortes presupuestarios.

“. . . Con la reducción de los gastos de viaje, no tendremos los medios para realizar las revisiones de las 95 estaciones de monitoreo», dijo la investigadora Carmen Maya.

Alberto Aziz, investigador de un centro de antropología social de Conacyt, dijo que recortar los fondos para la salud, la educación, la ciencia y la investigación es sólo algo que hacen los «gobiernos neoliberales», haciéndose eco de una crítica a la administración del presidente López Obrador que hizo el jefe del Instituto Mexicano del Seguro Social cuando anunció su renuncia la semana pasada.

López Obrador describe los 36 años anteriores a su llegada al poder como el «período neoliberal», un período durante el cual dice que los gobiernos de México fueron corruptos y causaron todo tipo de problemas a la nación y sus instituciones.

Después de ganar las elecciones del año pasado con una fuerte plataforma anticorrupción, el presidente se comprometió a llevar a cabo una «transformación» de la vida pública en México, que, según él, incluye un gobierno honesto, «austeridad republicana» y un compromiso «por el bien de todos» para atender primero las necesidades de los pobres de la nación.

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