Las tomas de oleoductos subieron un 10% en febrero; Hidalgo lidera con 994 de ellas

Los grifos ilegales en los oleoductos aumentaron tanto en enero como en febrero en comparación con los mismos meses del año pasado, a pesar de las medidas enérgicas del gobierno federal contra el robo de combustible.

La petrolera estatal informó que en febrero se detectaron 1.342 nuevas perforaciones de oleoductos, lo que representa un aumento del 9,6% con respecto al mismo mes de 2018.

En enero, un mes en el que el gobierno federal estaba implementando una estrategia contra el robo de combustible que causó una escasez generalizada de gasolina, se detectaron 1.519 nuevas tomas de oleoductos, un aumento del 45% en comparación con el año anterior.

Hidalgo, donde más de 100 personas murieron en enero por una explosión en un oleoducto, registró la mayor incidencia del crimen en ambos meses.

Hubo 994 escuchas ilegales en el estado en el período de dos meses, o casi el 35% del número total que se detectó en todo el país.

El estado de México registró el segundo mayor número de perforaciones, con 340, seguido por Guanajuato con 287.

Tres semanas después de asumir el cargo el 1 de diciembre, el presidente López Obrador comenzó a implementar una estrategia para combatir los altos niveles de robo de combustible, un delito que le cuesta a Pemex miles de millones de pesos al año.

La estrategia incluía el cierre de varios oleoductos importantes y el despliegue del ejército y la policía federal para proteger la infraestructura de combustible.

Con los oleoductos cerrados, Pemex se vio obligada a hacer mayor uso de camiones cisterna para transportar combustible, una situación a la que se le culpó por causar una prolongada escasez de gasolina que afectó a más de 10 estados.

López Obrador proclamó que la estrategia fue un éxito, afirmando el 21 de febrero que el robo de combustible se había reducido en más de un 90% desde noviembre.

En un informe para conmemorar sus primeros 100 días en el cargo, el presidente dijo el 11 de marzo que la represión de su gobierno contra el crimen generaría ahorros de 50.000 millones de pesos (2.600 millones de dólares) este año.

A principios de este mes, López Obrador dijo que el robo de combustible se había reducido a un promedio de 5.000 barriles por día en comparación con un promedio de 56.000 barriles por día en 2018.

«El promedio en enero de este año era de 18.000[barriles robados]. En febrero: 9,000. En marzo: 8,000. En lo que va de abril, el promedio diario es de 5.000 barriles diarios», dijo el presidente a los periodistas el 10 de abril.

Las afirmaciones del gobierno de que el robo de combustible se ha reducido significativamente parecen incongruentes con las nuevas estadísticas de Pemex sobre los grifos ilegales en enero y febrero, aunque un mayor número de perforaciones no significa necesariamente que se hayan robado mayores cantidades de gasolina.

La administración de López Obrador se enfrenta actualmente a un mayor escrutinio de los datos que presenta para pregonar sus éxitos desde que asumió el cargo hace casi cinco meses.

La exactitud de las estadísticas diarias de homicidios del gobierno ha sido cuestionada, y la afirmación del presidente esta semana de que las cifras de crecimiento del empleo para el primer trimestre de 2019 fueron las mejores en 10 años fue expuesta como falsa.

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